Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al usar el sitio web, usted consiente el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Por favor, haga clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

La expansión urbana de la hoja de coca y su “distorsión” ancestral

https://tecolotito.elsiglodedurango.com.mx/i/2022/11/1126862.jpeg

Durante su intervención en la cumbre de los BRICS llevada a cabo en Río de Janeiro, el presidente de Bolivia, Luis Arce, expuso varias iniciativas estratégicas con el objetivo de situar a su país como un participante dinámico dentro del grupo, aunque se mantiene como nación asociada. Su presentación se centró en tres pilares fundamentales: justicia ambiental, colaboración en el sector de la salud y autonomía tecnológica.

Una de las principales iniciativas fue el planteamiento de una “alianza escudo” para la protección de los recursos naturales. Según el mandatario boliviano, es urgente que los países del Sur global se unan en defensa de bienes estratégicos como el agua, los bosques, el litio, el gas y otros minerales fundamentales para la transición energética. Arce sostuvo que estos recursos han sido históricamente explotados por intereses externos, y propuso un enfoque de justicia climática que priorice el derecho al desarrollo de los países con menor responsabilidad histórica en la crisis ambiental.

La propuesta boliviana no se limitó a la defensa de los recursos naturales. Arce instó a la creación de un banco regional de medicamentos, pensado como una herramienta de respuesta conjunta ante emergencias sanitarias como la pandemia de COVID-19. Este mecanismo, explicó, permitiría garantizar el acceso equitativo a tratamientos, vacunas y suministros médicos esenciales, reduciendo la dependencia de mercados dominados por grandes farmacéuticas. La idea contempla el desarrollo de capacidades propias de producción y distribución de insumos médicos dentro del bloque.

En línea con su visión de soberanía, el presidente también propuso la conformación de un centro de investigación y monitoreo para amenazas tecnológicas y digitales. El objetivo de este organismo sería analizar riesgos relacionados con el uso indebido de datos, ciberseguridad, inteligencia artificial y dependencia tecnológica de plataformas extranjeras. Bolivia advirtió sobre los peligros del extractivismo de datos personales, la manipulación algorítmica y la concentración del poder digital en manos de grandes corporaciones transnacionales.

Arce expuso estas propuestas como parte de un llamado a reconstruir el multilateralismo sobre fundamentos renovados, enfocados en la equidad, el respeto a la soberanía de las naciones y la solidaridad entre los países del Sur. Subrayó la importancia de que el BRICS actúe como un grupo que promueva alternativas frente al actual orden económico global, el cual, según su perspectiva, perpetúa desigualdades estructurales y mantiene las economías emergentes en una situación de dependencia.

Bolivia, que desde enero de este año participa como país asociado del grupo, busca con estas acciones reforzar su integración al bloque y proyectar su liderazgo en temas sensibles para la región. El país cuenta con una de las mayores reservas de litio del mundo y ha lanzado una ambiciosa estrategia para industrializar este recurso dentro de sus fronteras, asociándose con empresas y gobiernos aliados. La vinculación con el BRICS representa una oportunidad para captar financiamiento, transferencia tecnológica y apertura de mercados en condiciones más justas.

Durante su discurso, el presidente destacó que las naciones integrantes del BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, junto a los nuevos miembros añadidos— tienen una responsabilidad colectiva pero separada frente a los retos mundiales. En este contexto, subrayó que las cuestiones planteadas por Bolivia no solo son una necesidad del país, sino también una base para un trabajo conjunto que podría favorecer a todos los países en desarrollo.

El planteo boliviano fue recibido con atención por parte de varios miembros del bloque, aunque su implementación dependerá de futuras deliberaciones internas y de la voluntad política de los Estados para concretar las iniciativas. La construcción de consensos y la articulación técnica para llevar adelante propuestas como el banco de medicamentos o el centro de soberanía digital requerirán de mecanismos institucionales nuevos dentro del BRICS.

Con este tipo de intervenciones, Bolivia busca posicionarse como un actor propositivo en el escenario internacional, comprometido con la justicia social, ambiental y tecnológica. La apuesta del gobierno boliviano es clara: ocupar un lugar estratégico en un mundo en transición, donde los recursos naturales, la salud pública y la información digital son ejes centrales de poder y desarrollo.

Por Otilia Adame Luevano

También te puede gustar