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Elecciones 2025: Doria Medina afirma que decretará “se acabó la fiesta” si es electo

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El hombre de negocios y dirigente político Samuel Doria Medina dio a conocer un paquete de medidas audaces que planea implementar en caso de ganar las elecciones generales de 2025 para iniciar su posible mandato presidencial. Bajo el título simbólico de “Se acabó la fiesta”, el candidato afirmó que su primer decreto buscará una reforma profunda del gasto del gobierno, eliminando beneficios, reduciendo gastos innecesarios del aparato estatal y redirigiendo esos fondos hacia áreas esenciales como salud, educación y programas sociales.

En su anuncio, Doria Medina detalló que, en los primeros 100 días de su mandato, buscará ahorrar más de 2.400 millones de bolivianos con una serie de recortes que abarcan desde la eliminación de viáticos innecesarios hasta la supresión de gastos destinados a refrigerios, vestimenta y equipamiento innecesario en oficinas públicas. El plan, según explicó, no representa un simple gesto de austeridad, sino un intento de restaurar la confianza ciudadana en la administración pública, reducir el déficit fiscal y marcar un giro frente a lo que calificó como una «fiesta de derroche con recursos del pueblo».

Un aspecto crucial de su propuesta es la clausura de medios gubernamentales catalogados como «herramientas de propaganda oficial». En este sentido, afirmó que, si llega a la presidencia, decretará el cierre inmediato del diario estatal y detendrá las emisiones de la red de radio y televisión del Estado durante 60 días. Durante este tiempo, se iniciará un debate nacional para transformar el sistema de medios públicos en uno realmente independiente, transparente y orientado al bien común.

Otra acción notable es suprimir las asesorías externas innecesarias, cuya contratación, señaló, ha servido durante años como un medio para generar empleos políticos y manejar recursos de manera arbitraria. Estas consultorías, frecuentemente replicadas o deficientemente supervisadas, constituyen una parte considerable del presupuesto anual. El candidato sugiere que las labores técnicas sean delegadas a empleados permanentes con la formación adecuada.

Doria Medina también apuntó contra los beneficios de los altos ejecutivos de las empresas públicas, quienes, en su opinión, gozan de sueldos y bonos desproporcionados en comparación con los resultados que entregan. Su decreto establecería la prohibición de cualquier tipo de bono o prima para ejecutivos de empresas estatales, además de revisar los gastos de representación y beneficios complementarios.

En el área administrativa, la propuesta incluye optimizar el uso de automóviles oficiales, reducir el gasto en combustibles y regular de manera rigurosa los viajes internacionales de los empleados públicos, restringiendo estos a misiones absolutamente necesarias. Asimismo, se propone la supresión de ceremonias, festejos y eventos protocolares costeados con recursos públicos, exceptuando actividades cívico-militares como el desfile del 6 de agosto.

Doria Medina afirma que estas acciones no solo tienen el objetivo de equilibrar las cuentas del gobierno, sino también de comunicar de manera contundente una desvinculación con métodos que califica como clientelistas, poco transparentes e inviables. Según detalló, los recursos economizados serían reorientados para fortalecer la Renta Dignidad, optimizar la atención médica y asegurar el alimento de las familias más necesitadas.

El anuncio forma parte de su estrategia de campaña para las elecciones de 2025, en las que busca capitalizar el malestar ciudadano frente a lo que muchos perciben como un Estado burocrático, lento y caro. Su propuesta contrasta con otros programas más moderados que plantean reformas graduales. En cambio, él se presenta como el candidato del “cambio inmediato y real”.

La recepción inicial de la propuesta ha generado debate. Algunos sectores de la ciudadanía y analistas económicos ven con buenos ojos un plan que ataque de raíz el despilfarro estatal. Otros advierten sobre el riesgo de aplicar medidas drásticas sin consensos suficientes o de desmantelar estructuras sin un plan de transición claro. No obstante, Doria Medina parece dispuesto a asumir ese costo político inicial, confiando en que la transparencia y la eficiencia serán valores que la ciudadanía sabrá premiar.

La propuesta de “Se acabó la fiesta” se perfila, así, como una de las cartas más fuertes de la campaña, en un momento en que la austeridad ha vuelto a instalarse en el debate público y la ciudadanía demanda acciones concretas frente a la crisis fiscal y la ineficiencia estatal.

Por Otilia Adame Luevano

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